Manuel Antonio Noriega, exdictador panameño que fuera un importante aliado de Estados Unidos, despachó matones para atacar a sus rivales políticos y trabajó para el cartel de Medellín antes de ser depuesto por una invasión estadounidense, falleció el lunes en un hospital de la capital de su país. Tenía 83 años.


El presidente Juan Carlos Varela confirmó el deceso, aunque no informó sobre la causa. Un amigo de la familia, que habló a condición de no ser identificado, dijo a The Associated Press que Noriega fue desconectado del aparato que lo ayudaba a respirar.

Se desconoce cuál será el destino de los restos de Noriega, quien estaba en condición crítica desde que sufrió una hemorragia tras una operación para extirparle un tumor benigno en la cabeza el pasado 7 de marzo.

Para sus seguidores fue un líder nacionalista que desafió a Washington, pero sus opositores lo consideraban un dictador que sumió a Panamá en una profunda crisis político-económica y le abrió las puertas al narcotráfico.

A Noriega le sobreviven su esposa Felicidad y sus hijas Lorena, Thays y Sandra.


(Con información de Telemundo)