El ex agente de la CIA, Antonio Veciana, quien durante mucho tiempo trabajo para la Agencia central de Inteliegencia desde dentro del gobierno de Cuba conto en un libro su historia sobre Castro, el Che y la muerte de JFK.

Veciana fue responsable de varios planes para asesinar a Fidel Castro incluso uno que se pretendía llevar a cabo utilizando una bazooka hasta que fue descubierto y termino viviendo en el exilio.

En su libro Entrenado para matar: La historia interior de las tramas de la CIA Contra Castro, Kennedy y el Che, el ex agente analiza el costo de su cruzada anticastrista, tanto para él como para los Estados Unidos. Veciana escribe para justificar y para disculparse, para expresar orgullo y pesar. No se arrepiente de haber luchado contra Castro, pero sí lamenta que su lucha le haya llevado a perder tantos eventos con su familia y sus hijos.

El libro es la historia de un soldado sobre lo que vio en la de la lucha cubano-americana por el poder. «Yo era un terrorista improbable», comienza Veciana. «Yo era flaco, asmático y plagado de inseguridades».

Después del fracaso de Bahía de Cochinos en abril de 1961, cuando Castro derrotó a un grupo de exiliados de rebeldes entrenados por la CIA, su jefe expresó desprecio por Kennedy, fijo Veciana.


Después de la resolución pacífica de JFK de la crisis de misiles cubanos, Veciana también dijo que su jefe David Atlee Phillips le ayudó a fundar Alpha-66, una organización paramilitar dedicada a atacar objetivos cubanos, y el grupo se convirtió en el instrumento de la CIA para presionar a Kennedy.

Veciana asegura que conoció a Lee Harvey Oswald, el asesino de Keneddy, según él le fue presentado por otro agente de la CIA lo que aumenta las teorias de conspiracion.

Después de que JFK fuera asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963, Oswald fue arrestado y su rostro fue transmitido por televisión. «Lo reconocí inmediatamente», escribe Veciana. «Era, sin duda, el mismo hombre pálido y pálido que había visto once semanas antes».

Como un fiel soldado de la CIA, Veciana dijo que sabía que no debía mencionarlo a nadie, especialmente a su manejador. Pensó que Kennedy había sido débil, incluso traicionero, en la cuestión de Cuba y no lamentó su muerte.