La cifra de cubanos con órdenes finales de deportación ha aumentado este año. Hasta el 9 de diciembre, había 37,218 en esa situación, de acuerdo a datos oficiales.

Algunos arribaron a la frontera estadounidense sólo unas horas después de la abrupta derogación de la política “pies secos-pies mojados” el pasado enero. Otros han estado en Estados Unidos desde antes y han cometido delitos.

“Hasta el 9 de diciembre del 2017, había 1,686 cubanos detenidos por ICE (Policía de Inmigración y Aduanas)”, dio a conocer una vocera de esa agencia.

El número se ha incrementado desde el 30 de septiembre, cuando culminó el año fiscal 2017. En ese momento, había 1,453 cubanos detenidos.

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Esta es la nueva realidad, que comenzó el 12 de enero, para los migrantes cubanos que intentan entrar a suelo estadounidense sin una visa.

Una declaración conjunta entre la Administración Obama y el Gobierno de Castro informó sobre la eliminación de la política “pies secos-pies mojados”, con ella desaparecieron la mayor parte de los privilegios de los que gozaban los antillanos. Las autoridades de inmigración dejaron de otorgar automáticamente permisos especiales de entrada a territorio estadounidense, conocidos como parole a los cubanos que llegaban a la frontera o que pisaban suelo americano luego de una larga y peligrosa travesía marítima.

Los cubanos en situación irregular perdieron el tratamiento de refugiados políticos y su única oportunidad para entrar a Estados Unidos sin una visa, ha sido solicitar asilo, opción que los lleva directamente a un centro de detención para inmigrantes.

Las posibilidades de obtener el asilo frente a un juez de migración son bien reducidas, y las probabilidades de que engrosen la lista de los “deportables” aumenta.

Cuba se comprometió con la administración anterior a recibir a aquellos que hubieran arribado luego del 12 de enero. Pero para los que tenían órdenes de deportación previas, el destino es más incierto.

El régimen cubano dijo que analizaría caso por caso, y se centraría en aquellos que califican como “prioridad para devolución”. Según el vocero de ICE, en el año fiscal 2017, Estados Unidos deportó 160 cubanos, pero advirtió que sería difícil determinar si los deportados llegaron antes o luego del cambio de política migratoria.

En el diálogo migratorio entre La Habana y Washington celebrado recientemente, Estados Unidos consideró al Gobierno castrista como un país “recalcitrante” que se niega a aceptar a los deportados, e instó hacían una mayor colaboración del Estado cubano.

De acuerdo al Departamento de Estado, la inmigración irregular de cubanos que arriban a Estados Unidos ha disminuido un 64% con la nueva política.

Asimismo se ha reducido drásticamente la cifra de aquellos que intentan llegar por mar, sin embargo es válido señalar que los intentos de los “balseros cubanos” de cruzar el estrecho de la Florida siguen dándose aunque en menor cuantía.

La Guardia Costera durante el año fiscal 2017, interceptó 1,468 cubanos en las aguas, el 27% de los 5,396 que capturó en el año anterior.

En el año fiscal 2018, entre el 1 de septiembre y este lunes 18 de diciembre, la Guardia Costera apenas ha interceptado a 44 antillanos, estos números son más ilustrativos aún.

(Con información de El Nuevo Herald)