Como la gran mayoría de los cubanos —si no me equivoco realmente—, yo quería que ganaran los Alazanes de Granma en la 60ma edición de la Serie del Caribe de Béisbol, inaugurada en La Habana allá por el 1949. Pero sucede que, a decir verdad, el reto de los nuestros no estaba fácil.

Al mando de Carlos Martí, los cubanos desafiaron a equipos como los Caribes de Anzoátegui, de Venezuela, y a los propios campeones del certamen, los criollos de Caguas, selección de Puerto Rico. Sin embargo, la fórmula contra las Águilas Cibaeñas no funcionó en par de ocasiones. Fueron sendas derrotas, 7-1 y 7-4, aunque la más dolorosa resultó la segunda, en semifinales, después de que Lázaro Blanco dejó una ventaja de 4-3 en seis entradas completas.

El team de los Alazanes bateó .291 y fildeó .990, pero lanzó para 4.91 de efectividad. Después de cerrar la ronda clasificatoria en primer lugar, faltaba solo un paso –algo tan cerca y a la vez complicado como 9 outs— para el éxito y llegar a la final. En ese partido de vida o muerte, esto fue lo peor que le ocurrió a Cuba:

CARLOS MARTÍ NO DEBIÓ CONFIAR CIEGAMENTE EN MIGUEL LAHERA… ¡NO, SI TENÍA MÁS BRAZOS FRESCOS EN EL BULLPEN!

Rebtel y Cuba en Miami llamadas a Cuba

Quien debió relevar –y no porque haya salido mal, sino por analizar el antecedente— debió ser Vladimir Baños o Alaín Sánchez. Lahera había tenido un debut horrible en Jalisco. Se desgastó a más no poder, con 60 pitcheos en apenas 2.1 innings, antes de que Raidel Martínez llegara a fajarse contra Venezuela con las bases llenas en el primer partido. Además, su recta estaba a apenas 91 mph (con algunos envíos de 93 mph), fuera de comando, lo que propició que su curva y slider fueran descubiertas con facilidad.

En el día decisivo para discutir la final, Lahera puso la carrera de la ventaja en circulación, tras admitir un cohete al center de Yefri Pérez y una base por bolas a Abiatar Avelino. Cuando Raidel entró a relevar, la situación le generó bastante presión: Recibió un toque de bola de Gustavo Nuñez, y un tiro pésimo a primera enredó totalmente el inning. ¡Las Águilas volaban, dándole vuelco a la pizarra 5-4! De ahí en adelante, Cuba jamás se pudo recuperar.



ESPERAR UN HIT DE FRANK CAMILO MOREJÓN FUE ABSURDO

Ya la oportunidad para jugar en lugar de Yulexis La Rosa en la receptoría, era suficiente. Por lo tanto, Martí tendrá que aceptar las críticas de no haber utilizado un bateador emergente por Morejón, al menos cuando llenó las bases en la quinta entrada. El juego iba fácil, aparentemente, pero un 3-0 demostró al final que no era la ventaja que necesitaba Cuba para ganar ese boleto a la finalísima. Frank Camilo dejó a siete hombres en circulación, cuatro de ellos en posición de anotar. Quizás en el segundo inning, cuando Carlos Benítez estaba en segunda por un doblete, mantenerlo al bate era conveniente. ¿Qué crees de su próxima situación?: Par de hombres en bases (primera y segunda) con dos outs en el tercer capítulo. Ok, se podía dar otro voto de confianza… Morejón se ponchó.

Ya para el quinto inning con bases llenas, la espera de Martí por ver un batazo de Frank Camilo destrozó la gran oportunidad de Cuba, que ganaba todavía por 3-0. En cuenta de 1-2, Morejón bateó un rodado perfecto para doble play –con su pobre velocidad en el circuito y un corredor lento como Benítez en primera—, lo que trancó el episodio sin la posibilidad de carreras. Al instante, el narrador de Tele Rebelde, Rodolfo García (alardeando de esa lengua afilada para —¡increíblemente!— atraer situaciones peliaguda; pensarán algunos porque criticó el cero de Dominicana), como muchos, se quejó… pero jamás se habló de un emergente por Frank Camilo Morejón; al menos al aire, quizás se cuidaron de hacerlo delante de cámara, o de audio, pues la transmisión se generó desde Jalisco. En conclusión, Raúl González no pudo llegar al bate… los Alazanes no pudieron anotar, y eso, sobre todo, fue fatal para el resultado final. En el sexto, Lázaro Blanco estaba un poco agotado, y entonces en los pitcheos el pitcheo 89 y 102 fue aprovechado por Junior Lake y Ronny Rodríguez, quienes le pegaron triple y home run, respectivamente.



LOS ALAZANES INTENTARON FABRICAR MÁS CARRERAS

Pero su ofensiva no pudo ir más allá de tres hits entre el sexto y el noveno episodio. Dos de ellos fueron de Yurisbel Gracial, PERO CUANDO YA NO HACÍAN FALTA (sin hombres en bases), a diferencia de la situación donde debió responder cuando Roel Santos se instaló en tercera con dos outs en el final del cuarto inning. Otra vez Frederich Cepeda respondió, abriendo el octavo capítulo con un jonronazo frente al relevista dominicano de bola rápida, el diestro Wilfrin Obispo. ¿Y dicen que el gallo está viejo? Pero todavía produce: Cepeda bateó de 15-6, para .400, con par de dobles, un triple, un jonrón y cuatro empujadas, además de tres carreras enviadas al plato para igualar o poner ventaja en la pizarra.

EN CAMBIO, ALFREDO DESPAIGNE CERRÓ DE 6-0

Y no se pudo recuperar de su lesión y, peor que eso, jamás consiguió el jonrón que buscaba desde que se incorporó a la final de la 57 Serie con los Alazanes de Granma. Ahora, desde el regreso de Cuba a la Serie del Caribe, el poder se ha resumido a un jonrón cada 64.6 turnos al bate, con 13 bambinazos en 841 veces al bate. ¡Por supuesto!: Siempre nos ha hecho mucha falta el poder!



PERO NO VAMOS A LLOVER SOBRE LO MOJADO

Pues este equipo de los Alazanes, a diferencia de otros –incluso de los Vegueros de Pinar del Río en 2015—, despertó ciertas pasiones en la isla, y eso demuestra que es un error decir que Cuba ha perdido todo su poder. Varios jugadores lucieron, sobre todo Roel Santos (quitando ese loco intento de robo en el último juego, perdiendo por 7-4 en el noveno y sin outs), el guante de Yordan Manduley, el talento de Raidel Martínez y la casta de Frederich Cepeda, jugador respetado a nivel internacional (quién lo hubiera visto en la MLB, aunque sea por una rendija; ¡es una pena no haber logrado ver eso! Obviamente, por diferentes motivos, dentro de los que trascendió que Cepeda jamás se interesó por desertar). Raúl González mostró cualidades y, tal como estaba de encendido en la final de Cuba, siguió pegándole en la cara a la pelota: ¿No viste la línea que bateó al short stop y Avelino la degolló en el inicio el cuarto inning del partido de semifinales?… ¡Se la recomiendo! Carlos Benítez no remolcó carreras, pero tuvo varios turnos trascendentes conectándole a reconocidos lanzadores del caribe. Aunque estuvo inestable por momentos, Yurisbel Gracial también puso en marcha sus herramientas y tuvo éxito en algunos turnos, a la defensiva y en el corrido de las bases.

UN APARTE ESPECIAL PARA LÁZARO BLANCO

No solo por su valor para subirse a la lomita, sino también por llevar a feliz término su papel de as de la rotación. Lanzó para 3.08 ERA, con 10 strikeouts en 11.2 de innings, registrando un excelente WHIP de 1.371. ¿Qué preguntas, que si han sido tan buenas sus apariciones en Series del Caribe? Su 1.80 ERA es tan solo el séptimo mejor de cualquier cubano en todos los tiempos, detrás de CONNIE MARRERO, quien lanzó para 1.59 en 28.1 IP con Almendares entre 1949 y 1957.



POR AHORA, TENEMOS QUE CONFORMARNOS CON EL TERCER LUGAR

Y quien sabe si en Barquisimeto 2019 el team Cuba que nos represente corra con mejor suerte camino —por lo menos— a discutir el título. El sabor de la derrota no es tan amargo realmente, al menos si existe la perspectiva de que los clubs cubanos que ganen la Serie Nacional vuelvan al clásico caribeño. ¿Cuándo regresará al estadio Latinoamericano? El presidente de la Confederación de Béisbol del Caribe, Juan Francisco Puello Herrera, confesó que ese era su sueño en el tiempo que le quede de mandato. ¡Abre la muralla! ¡Ojalá pueda cumplir ese deseo el Sr. Puello!

Aunque, por ahora, las cortinas de Jalisco 2018 se cerraron, viendo la garra de Puerto Rico y como su manager Luis Matos alcanzó la doble corona consecutiva, un lauro que no tenían equipos de la Isla del Encanto desde 1992-1993. Al unísono, la victoria envió a Matos al estrellato, secundando a Napoleón Reyes como los únicos managers en Series el Caribe con dos títulos consecutivos con el mismo club. ¿Mejor cierre de una semana de salsa, merengue, mofongo, casino y parte del mejor béisbol del caribe?