En un partido de altas tensiones, los Alazanes de Granma galoparon por 6-4 sobre los Caribes de Anzoátegui, para así debutar con victoria (por segunda participación en fila, como en 2017) en la 60ma edición de la Serie del Caribe de Béisbol, con sede en Jalisco, México.

El pitcheo de Lázaro Blanco y tres empujadas de Yurisbel Gracial fueron decisivas, además de la velocidad proporcionada por Roel Santos, que anotó dos carreras y se robó una base. Tras esta importante primera victoria, que casi podría clasificar a Cuba para la semifinal del torneo, la próxima parada de los Alazanes será contra el equipo sede, México, este sábado a las 9:00 de la noche.

*COMEBACK

Al parecer, los equipos cubanos le han tomado la medida a los Caribes de Anzoátegui en las Series del Caribe: Con la victoria de este viernes, han sido dos éxitos consecutivos desde 2015, 8-4 en la semifinal de San Juan y, esta vez, 6-4 en el debut de Jalisco 2018. ¿Quién ha sido el ‘bocadillo monticular’ por los de la “Vinotinto”?: En par de veces, Daryl Thompson.

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Para el duelo inicial, Carlos Martí reconfiguró el line up (lo más coherente que esperábamos), pero sorprendió un con una movida mirando al espejo de la improvisación: Colocó a Yurisbel Gracial como tercer madero —aceptable—, pero a jugar el right field. Era un riesgo total, pero, al mismo tiempo, una ventaja para inyectar de poder y velocidad su orden ofensivo en la parte alta. En dos pitcheos, Cuba ya ganaba 1-0 ligando sencillos de Roel Santos (que llegó a tercera por error del jardinero central Rafael Ortega) y Yordan Manduley. Y al quinto, Gracial le espantó un cohetón a Thompson a lo profundo del left: El Juego estaba 3-0.

A diferencia del abridor venezolano, Lázaro Blanco se reivindicó rápidamente después de lanzar un boleto al hombre proa, Ortega. ¿Cómo lo hizo? ¡Categóricamente!, con un escón de ponches a la tanda de tercero cuarto y quinto. Así pues, el juego marchó tranquilo hasta que el gigante de Yara descuidó una slider en el primer pitcheo del cuarto inning, después de un out: El fornido de 280 libras, Luis Jiménez, le agarró un slider el centro y puso la pelota a viajar, para igualar el marcador 2-2. ¿Cuál fue el siguiente dolor de cabeza de Blanco? Solo el siguiente bateador, Tomás Telis, que atrapó otro deslizador y le sonó un doble el left. De ahí en adelante, Lázaro completó los seis innings, admitió un solo hit a los siguientes 11 bateadores y se fue del box con la ventaja 3-2, gracias a un fly de sacrificio de Gracial en el final del quinto.

Del resto del camino se encargó Miguel Lahera hasta el noveno donde, una vez más, Cuba sufrió el atestado vicio de traer a sus cerradores con el agua al cuello. Lahera estaba bastante descontrolado. Su recta subió apenas hasta las 91 millas, y su slider, como es normal, rotaba apenas, al menos lo suficiente para engañar a algún bateador rival. Ya con dos outs, gastó 21 pitches entre el primero y el segundo bate, hasta que ambos entraron en base, uno por boleto y otro por cañonazo al derecho que colmó los cojines. El empate estaba en primera, y solo así fue que el manager Carlos Martí llamó al montículo a Raidel Martínez, virtual cerrador del team Cuba.

El pinareño entró frío, tanto que el árbitro principal le decretó un “balk” por demora: el pizarrón se puso 6-4. Tres pelotas más, y el cuarto bate, Balbino Fuenmayor, caminó a la inicial. Bases llenas, dos outs, el empate y la victoria esperando remolques… Después de disparar varios sliders, Raidel hizo presencia de su recta, enviando un disparo a 94 millas, y entonces la historia cambió: Jiménez abanicó para el tercer strike, y acabaron las angustias en el noveno inning para los Alazanes de Granma… ¡La sangre no llegó al río!

Al final, todas las carreras cuentan: El sencillo de Alexander Ayala como emergente en el lucky seven y el tiro malo del short stop Luis Sardiñas, un inning más tarde, ayudaron a que esa rayita de noveno no empatara el desafío.

Los 12 hits fuero claves por Cuba, pero los errores de Caribes de Anzoátegui sentenciaron el partido sin darnos cuenta… Lo has escuchado decir, ¿verdad?: En el juego de pelota, ¡vale todo!