Yaikel, un joven graduado de ingeniería mecánica, prefirió sobornar para no pasar el “servicio social”, con tal de no ganar los míseros 15 CUC que le pagarían durante dos años en una empresa estatal contó: “el salario ha dejado de ser el incentivo. Hoy nadie trabaja en Cuba solo por un salario que no representa nada, siempre se espera que haya algo más aunque sea ilegal (…), incluso la posibilidad de un viaje”.

“Hablé con el jefe de personal y a los tres meses ya estaba como que había cumplido el servicio social (…). Es verdad que lo que pagué (300 dólares) jamás lo iba a reunir ni en dos años de trabajo pero ya salí de eso y ahora puedo hacer lo que yo quiera”, añadió.

Ahora mismo el ingeniero aspira a ser guardia de seguridad (custodio le llaman en Cuba) en el almacén central de la misma empresa a donde había llegado como ingeniero.

Lo impensable ocurre en la Isla, el periodista que hizo el reportaje para CubaNet, Ernesto Pérez Chang detalla que ser custodio en Cuba ahora mismo está sobrevalorado. ¿Pero de qué se trata?

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Un custodio obtiene mayores beneficios en la “cadena de corrupción” en el país caribeño, “manejar el auto del director de una empresa o pasar la madrugada como vigilante en una garita de un apartado almacén del Puerto de La Habana”, puede ser más rentable actualmente en la Isla que ejercer la profesión de un graduado universitario.

En Cuba se piensa en la inmediatez, en sobrevivir a la cotidianidad plagada de escasez y dificultades.

“No me importa si soy universitario, lo mío es ganar dinero, lo necesito ahora y no dentro de diez o quince años (…), con el título no voy a hacer nada, van a pasar los años, me voy a jubilar y jamás voy a ver ni un peso (…), en cuanto llegué me di cuenta que la cosa estaba en el almacén y que mejor aún era estar afuera y no adentro (…), el almacenero tiene que llevar inventarios y siempre está enredado (…), el custodio no tiene dolores de cabeza y con él todo el mundo tiene que contar para sacar algo (…) y allí está la mata, que yo lo veo, y todo el mundo tiene cadenas de oro, celulares buenos, tremendos gaos (casas) y yo pasmao”, explicó el joven de menos de 25 años.

Yaikel no vislumbra una mejoría económica para los cubanos de la Isla, al menos a corto plazo.

Testimonios de otros jóvenes cubanos que tuvieron acceso a estudios universitarios en Cuba son muy similares, uno de los entrevistados ejerció como profesor en un preuniversitario, lo intentó pero no pudo seguir, sobre su experiencia posterior como trabajador en la Zona de Desarrollo de Mariel comentó:

“Estuve allá solo un par de meses (…). Sí, trabajaba en lo mío y ganaba mejor pero no te imagines que era mucho para todo lo que tenía que hacer (…). El primer mes cobré 130 (dólares) y el segundo más o menos lo mismo (…), pero cada vez era más trabajo (…). No era lo que me habían dicho y pedí la baja para irme de custodio para los almacenes de… donde trabajo 24 (horas) por 48 pero al mes me voy con mil, mil quinientos (dólares) solo por hacerme el de la vista gorda”, detalló.

“Me he encontrado a otros que se graduaron conmigo y también trabajan como custodios, así que no siento vergüenza, para nada”, expresó.

(Con información de CubaNet)