¿Qué pasa con el matrimonio y los anillos de compromiso en Cuba? En los últimos años hemos visto un declive de las tradiciones en el país caribeño, algunos apuntan a las cuestiones económicas, otros señalan que las parejas tienen una nueva forma de asumir las relaciones amorosas; ya es más común irse a vivir con el novio, y olvidar todo el ritual del vestido de novia, la fiesta y las fotos; frente a una cotidianidad marcada por las carencias, tanto las tradiciones, como los hijos se postergan en la Mayor de las Antillas, de ahí también la baja natalidad en Cuba.

“No tengo anillo de compromiso, pero me gustaría que mi esposo me regalara uno”, confiesa Katiuska Durán quien lleva casi una década de casada.

“A algunas personas no les gusta que se sepa que son casados y es por eso que no los usan. También hay personas que se casan pero no tienen presupuesto para comprar los anillos que, tengo entendido, cuestan entre 70 y 80CUC cada uno”, añade.

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“Hoy las parejas no duran mucho, o se casan sin conocerse, tienen una mala experiencia y se separan; como eso es habitual y los anillos son tan caros, la gente no se arriesga”, opina Katiuska.

Pero si comenzamos un noviazgo o nos casamos pensando en no arriesgarnos, ya estamos empezando mal, ya que los grandes proyectos en esta vida suponen riesgos.

“Si tienes un anillo de compromiso y quieres tener otra relación, eso es un impedimento. Te dicen que no te aceptan porque eres casado”, detalla Mirioldis Matos Leiva.

“Se ha perdido un poco la tradición, pero muchas tradiciones se vieron afectadas por del ‘Periodo Especial’”, acota.

“Los precios influyen teniendo en cuenta el salario de la gente, pero no creo que sea por eso, porque uno se sacrifica un poquito, ahorra y al final tienes una prenda que se queda contigo”, valora Leiva.

Aunque muchos cubanos ni siquiera lo adviertan, detrás de la pérdida de las tradiciones hay algo de fondo. ¿Por qué nuestros padres y abuelos tuvieron otra vida en Cuba? Si bien siempre existió la infidelidad, las parejas que decidieron juntarse sin papeles; en la Cuba de otros tiempos había ilusión, el futuro se presentaba como posibilidad; y en esa proyección es donde pueden aflorar los sueños.

Cuando Castro llegó al poder, en 1959, hizo todo lo posible por borrar la memoria histórica de los cubanos, para poder decretar meses después el carácter socialista de la “Revolución Cubana”, había que cambiar drástica y radicalmente nuestras costumbres, la burguesía cubana comenzó a ser una piedra en el zapato; es por ello que incluso hasta en el universo de las palabras hubo cambios; si antes decíamos señor o señora, después de 1959 teníamos que decir compañero o compañera, si antes decíamos Jesús cuando alguien estornudaba, en la escuela revolucionaria podían hasta regañarte por referirte al catolicismo, cuentan algunos. Es entonces cuando la educación formal en Cuba entró en crisis, para alejar a los cubanos del modo de vida burgués, había que arrancar de cuajo cualquier vestigio de este.

Las tradiciones en la Mayor de las Antillas, poco a poco se vinieron abajo, luego vinieron los éxodos, madres separadas de hijos, parejas en la distancia; la sociedad cubana se vio dispersa, disgregada y dividida ideológicamente, si le sumamos las crisis económicas, las cosas empeoraron para los nacionales.

Aunque parezca que no; y muchos no lo entiendan todo estas condicionantes fueron socavando los pilares de la familia cubana, y sin entrar en conservadurismos de antaño, debemos tener en cuenta que las tradiciones, las ilusiones, y cierta solidez hacen falta en nuestras vidas.

Alexei Monteagudo explica: “Hay algunos que lo tienen, pero se los quitan para poder ‘escaparse’ (tener una aventura), puede que algún día ponga un anillo de compromiso en la mano de mi esposa, cuando tenga el dinero para comprarlo”.

“Las parejas ven como algo normal eso de ‘ya me junté con ella y no me tengo que casar ni pensar en más nada’”, explica el joven.

Leandra Arencibia comenta: “El Estado ya no los vende como antes, que tú ibas a tiendas como La Amistad y los encontrabas. Ahora solo están disponibles con los particulares. Hay otras cosas que uno prioriza antes de comprar un anillo. A mí por supuesto que me gustaría que me regalaran una alianza de compromiso porque eso es muy lindo y quisiera que volviera esa tradición”.

Maribel Díaz, profesora de Historia dice: “He escuchado en muchos jóvenes que les gustaría usar un anillo de compromiso, Realmente los precios son bastante altos y los salarios, lógicamente, no dan para eso. Y en la mente de las parejas está aquello de que si te divorcias tienes que dividir todo a la mitad. Se desarrolla la duda de que, si no me va bien, prefiero tener un compromiso informal y si se acabó, se acabó, y cada uno por su lado. Hoy hay una tendencia a ese compromiso superficial y sin anillos de compromiso”.

Casi todos los entrevistados por Diario de Cuba señalaron causantes económicas, pero en realidad hay algo más en lo profundo; aunque todo se presenta como un nudo indisoluble, sociedad, política y economía, todos los aspectos deben ir de la mano, para que las cosas marchen bien. Y después hay algunos que se preguntan qué tiene que ver conmigo la política; como decía un político chileno, la política tiene que importarnos, porque incluso se mete en tu cama.