Por si no lo sabías en Cuba hay una ciudad sumergida y fue descubierta en el año 2000 cerca de la península de Guanacahabibes en la provincia de Pinar del Río.

Muy pronto el tema despertó el interés de la comunidad científica nacional e internacional porque ―según se dijo en un principio― pudieran haber sido construidas hace más de 6 mil años, incluso primero que las pirámides de Guiza, en Egipto. Otros, en cambio afirmaron que podía tratarse de Atlántida, la enigmática ciudad de la mitología griega desaparecida en el mar y mencionada en los textos del filósofo Platón.

El descubrimiento fue realizado por un matrimonio de científicos canadienses, la ingeniera naval Pauline Zalitzki y su esposo Paul Weinzweig quienes trabajaban para la empresa de comunicaciones digitales (ADC).

Ambos, en colaboración con el gobierno cubano, exploraban la península de Guanacahabibes, en busca de barcos naufragados de la época colonial española que yacen todavía en esta región. Para su sorpresa las imágenes de sonar que obtuvo el equipo, mostraban estructuras geométricas, en formas de crestas y con siluetas piramidales a unos 650 metros de profundidad.

Un año más tarde, para obtener mayor precisión volvieron a explorar la zona pero esta vez en compañía del geólogo cubano Manuel Iturralde, reconocido por sus estudios en el campo de la paleontología, la reconstrucción del ambiente perdido del Jurásico en Cuba y además por sus revisiones de la taxonomía del conjunto de plesiosauros cubanos.



Esta vez los investigadores emplearon un vehículo operado a distancia para filmar las estructuras. Como resultado se lograron imágenes más detalladas en las que aparecieron bloques de piedra de granito de aproximadamente 8 y 10 pies de longitud.

¿Ciudad sumergida o formación natural?



No fueron pocas las interrogantes que derivaron luego del curioso hallazgo en la mayor de las Antillas. Algunos atribuyeron la perfección de estas estructuras a la existencia de una ciudad antigua que se hundió por varias causas.

Zelitsky señaló que lo encontrado eran probablemente las antiguas huellas de una cultura local, que “una vez se encontró conectando las 100 millas que separan a Yucatán del extremo occidental de Cuba”. “(…) Las estructuras, supuestamente construidas en tierra firme antes de quedar cubiertas por el mar, pudieron haberse hundido por la actividad volcánica de la zona.”

Sin embargo, la teoría de si era parte de una cultura antigua radicada en esa zona fue deshecha por Manuel Iturralde, quien afirmó: “Si tuviera que explicar esto geológicamente, tendría un momento difícil.” “(…) Hace 50.000 años no había la capacidad arquitectónica en ninguna de las culturas que conocemos para construir complejo edificios”.

Aunque Iturralde, tampoco desconoció que existen leyendas locales de los yucatecos mayas y nativos que hablan de una isla habitada por sus antepasados que desaparecieron bajo las olas.

¿Por qué el tema ha quedado en el olvido?

Ya sea bien una formación rocosa de la naturaleza o una ciudad sumergida, el tema podría merecer cientos de estudios, pero la realidad es que no sucedió así. Hay imágenes del hallazgo, y filmaciones del lugar, incluso alguna que otra referencia en la red de redes, pero investigaciones exhaustivas que permitan explicar de qué se trata en verdad, esas no existen.

Entonces, ¿Qué pasó con la ciudad sumergida de Cuba? ¿Por qué se han congelado las investigaciones? Acaso no es un tema de importancia nacional e incluso regional.

Cuando se omite información sobre un tema, eso por lo general trae miradas y conclusiones precipitadas. Lo cierto es que no han sido pocas las voces que afirman que el gobierno cubano encontró en la zona un gran yacimiento petrolífero, de ahí la gran ausencia de estudios sobre estas estructuras.