En una barriada muy pobre en Guantánamo, los vecinos de un pequeño asentamiento se quejan de la contaminación de un río del que dependen. Siete edificios militares del reparto Raposo, vierten residuos líquidos al río.

Renato de 66 años explica: “Yo le pedí al acueducto que viniera aquí y revisará, yo quería que revisarán el río principalmente, el agua que estamos consumiendo todos aquí”.

“Ese río anteriormente era potable, pero después que construyeron las edificaciones militares allí, no se puede consumir, porque hicieron un drenaje de las fosas que viene a desahogar en el río, y esa agua no se puede consumir”, se queja Cándida de 59 años.

Josefa de 54 años, con un niño en brazos detalla: “Soy una mujer enferma, diabética, hipertensa, tengo tiroides, desquiciada de los nervios, aquí la delegada es una sinvergüenza, es la primera que desvía las pipas para casa del hijo, que él vive por lo último de Raposo, y ellos tienen una pipa allí fija que los mismos choferes se la llevan a 150 CUP”.

“Cuando aquí no hay agua, tú vas a reclamar el agua de aquí del barrio; y ella te da la espalda, o si no te da una mala contesta”, agrega la mujer.

El asentamiento de unas diez viviendas precarias, no cuenta con una red para abastecer agua potable.

“No tenemos fluido de agua de ningún tipo, – explica Renato-, nosotros dependemos para tomar agua de las pipas; y yo no tengo miedo porque tengo todas mis razones”.

Los pobladores dicen que mayormente toman agua del río contaminado, ellos necesitan el agua para cubrir el 90% de las necesidades en sus viviendas.

También explican que se ven basuras en el río, y que han pedido inspecciones estatales, y el Estado no va y no responde ante sus quejas y solicitudes.

El Reparto militar Raposo les ocasiona daños a los residentes en el asentamiento, y las autoridades locales no hacen nada por cambiar la situación.

(Con información de Diario de Cuba)