Este lunes 1 de enero, los tres disidentes que protestaron con pancartas el 26 de julio de 2017, desde la terraza de la Catedral de Santiago de Cuba, permanecía detenidos en una unidad policial de esa ciudad, luego de que fueran arrestados el 29 de diciembre.

Los activistas fueron arrestados cuando acudieron a la estación de Policía, después de ser citados por el jefe del lugar para supuestamente “devolverle algunas pertenencias que les habían sido decomisadas en un registro”, pero Rafael Ovidio Vega, uno de los activistas, confirmó que los opositores fueron apresados.

José Daniel Ferrer García, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), dijo a Martí Noticias, que una vez en el lugar, “Alexander”, jefe de Enfrentamiento a la Subversión (represión contra opositores pacíficos), y teniente coronel, les dijo que por haber acudido a la cita portando unas manillas blancas que dicen “Cambio”, quedarían detenidos por 96 horas.

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El líder de la UNPACU, señaló que la verdadera intención de la Seguridad del Estado de mantener presos a los opositores se trataba de evitar que se manifiesten contra el Gobierno, en una fecha en que el régimen castrista celebra otro aniversario de su tiranía.

Leonardo y Alberto Ramírez Odio, son dos hermanos que fueron arrestados el 26 de julio pasado, luego de manifestarse con letreros en los que exigían democracia y libertad para el pueblo cubano, y gritar consignas de “Abajo la dictadura”.

Alberto de la Caridad Ramírez Baró, padre de los jóvenes activistas, también fue arrestado al grabar la protesta. Los tres fueron encarcelados en la prisión de Aguadores, en Santiago de Cuba, y no fueron puestos en libertad hasta octubre.

(Con información de Martí Noticias)