En un discurso televisado que puso fin a la primera sesión de 2018 de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral), el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel expresó: “la economía en el primer semestre cierra con un discreto 1,1 %, que no por discreto deja de ser alentador, en medio de tantos factores adversos”.

Díaz-Canel dijo que la “tensa situación en las finanzas externas”, se debían al incumplimiento “de los ingresos planificados por exportaciones, turismo y producción azucarera”, culpando también de los daños a la sequía, al huracán Irma del pasado año, y a las intensas lluvias recientes.

Asimismo afirmó que las circunstancias “nos obligan a adoptar en el segundo semestre medidas adicionales de control” con el fin de “trabajar con más precisión las decisiones en materia de importaciones y otros gastos en divisas”.

Hizo un llamado al “aprovechamiento y uso más eficiente de los recursos disponibles”, tanto materiales como financieros, además de “multiplicar esfuerzos” para que en el segundo semestre puedan cumplirse los objetivos marcados, específicamente los involucrados con los servicios básicos de la población.

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“Esta actitud debe convertirse en regla de conducta de los cuadros del Gobierno en todos los ámbitos, en primer lugar por quienes integramos el Consejo de Ministros”, añadió.

La economía de la Isla pasa por un momento complicado debido a la crisis en Venezuela, su principal socio económico y político; también en un escenario donde se han hecho sentir las medidas de la nueva administración estadounidense, que encabeza el presidente Donald Trump.

Miguel Díaz-Canel hizo algunos cambios el sábado en su gabinete, sustituyendo a algunos ministros, entre ellos al de Economía y Planificación, el veterano Ricardo Cabrisas por Alejandro Gil Hernández, según CubaNet, un político prácticamente desconocido con un perfil más técnico, y nacido luego de 1959.

Se aprobó el anteproyecto de la nueva Constitución cubana, que se someterá a una consulta popular durante tres meses y finalmente a referendo para su puesta en vigor.

El aspecto más importante de la modificación del texto constitucional, lo constituyen las reformas económicas; en la nueva Carta Magna se reconocerá el derecho a la propiedad privada, admitirá el papel de la inversión extranjera para preservar las finanzas de Cuba, y no incluirá el término “comunismo”.

El país caribeño está altamente necesitado de inversiones extranjeras, las autoridades cubanas han admitido que necesitan 2.500 millones de dólares al año en inversión foránea directa.

(Con información de CubaNet)