Tras varios meses de una agónica travesía por selvas, ríos y montañas, Sao Labrada y su esposo, Yoendry Batista, llegarn al puente internacional de Laredo, Texas, y presentaron su caso de petición de asilo político a los oficiales de migración de Estados Unidos, reporta El Nuevo Herald.

“Estaba muy nerviosa porque en Cuba vivimos en una dictadura pero no estamos acostumbrados a hablar de eso. Muchas veces las cosas que vivimos nos parecen normales y no nos damos cuenta de que es la persecución del gobierno contra las personas indefensas”, asegura.

Una vez que presentaron su petiicón, fueron separados y enviados a centros de detención en donde cada uno debía defender su argumento de por qué no podían regresar a la isla.

En menos de nueve días Sabrado logró ser aceptada ante un juez. “Por 20 días no pude hablar con mi esposo. Fue muy duro porque siempre hemos estado juntos. Una vez que obtienes el “miedo creíble” te entregan el parole y te liberan, al menos en el caso de las mujeres”, refirió.

Por su parte, el abogado de inmigración Wilfredo Allen explica qué ha cambiado con respecto a la otorgación de paroles en la frontera.

“Desde agosto se ha incrementado el número de personas a las que le otorgan un parole en la frontera. Generalmente a las mujeres las liberan con parole una vez que han demostrado que huyen de un temor creíble de persecución en la isla, mientras que a los hombres les imponen una fianza”, dice.