El senador cubanoamericano Marco Rubio declaró a AP “no voy a hacerle oposición al presidente en las primarias. Nadie debería hacerlo, a menos que quieran perder la Casa Blanca”.

El republicano pasa días en el Congreso, trabajando en la Comisión de Inteligencia, e impulsa medidas para garantizar que no haya interferencias en las elecciones, y pretende castigar a los rusos si intentan entrometerse nuevamente.

Rubio perdió sus aspiraciones presidenciales frente a Trump en la campaña de 2016, y ahora está concentrado en su labor en el Senado.

“Encaro cada día como si el Senado fuese el último sitio donde voy a servir y en tratar de hacer cosas significativas”, añadió.

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Como otros senadores, Rubio intenta comprobar si el Partido Republicano de la era de Trump tiene cabida para su visión del movimiento conservador, apunta Diario de Cuba.

Según contó el político estadounidense de origen cubano mantiene contacto con el mandatario, con quien sostiene conversaciones telefónicas dos o tres veces al mes.

No obstante Marco Rubio sigue tratando de forjar su propia identidad política, separada de la de Trump, y no descarta volver a postularse a la Casa Blanca en el futuro.

“Sigo oteando el panorama de vez en cuando, pero en términos generales me enfoco más en lo que tenemos por delante”, afirmó.

Luego de quedar al margen en la campaña electoral de 2016, parecía que el senador desaparecería de la escena de Washington, sin embargo no ha sido así.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Boc Corker, confesó que fue uno de los primeros republicanos que le dijeron a Rubio que buscase la reelección y el presidente del bloque mayoritario de la cámara alta, Mitch McConnell, también hizo fuerza para que se postulase y ayúdase a los republicanos a conservar la mayoría en ese órgano.

La revista Time tildó una vez a Rubio como “el salvador de los republicanos”, ya que algunos lo consideraban un peso liviano en la política.



Sin embargo, no faltan quienes creen que el senador de 47 años simplemente busca la forma de sobrevivir luego de la brutal campaña presidencial, y que sigue siendo un punto intermedio que no termina de convencer.

Por su parte el ex asesor de Hillary Clinton, Jesse Ferguson declaró que la noción de que Marco Rubio es una figura independiente del Partido Republicano “revela hasta qué punto Trump ha convertido el Congreso en una banda de sumisos que dicen sí a todo”.

El cubanoamericano ha empezado a plantear la necesidad de “modernizar” el programa de los republicanos en distintos frentes, como en la ayuda de las familias humildes en el país, y también es de la idea de contrarrestar el peso chino en el mundo.

(Con información de Diario de Cuba)