El trágico accidente aéreo que tuvo lugar el pasado viernes 18 de mayo, en La Habana ha generado gran impacto fuera y dentro de la Isla, para los nacionales sigue siendo tema de conversación, y es que los antillanos tienen escasa confianza en Cubana de Aviación y sus oficinas de “Vuelos Nacionales”, la división de la aerolínea estatal desde hace buen tiempo ha ido perdiendo prestigio, y la inseguridad alarma a gran cantidad de personas.

El dramático accidente en el que perdieron la vida 111 personas, y dos se encuentran hospitalizadas en estado crítico, según CubaNet “ha reavivado la polémica sobre la mala calidad de los servicios de transportación destinados al mercado nacional”.

No hace mucho, Maricela Garcés cuenta que viajó de Santiago a La Habana, su relato es de espanto, y no muy diferente a otros que han sido noticia meses atrás; Maricela durmió varios días en el aeropuerto sin saber ni la fecha ni la hora en que saldría su vuelo, Cubana de Aviación ni siquiera se disculpó, y tampoco gestionó hospedaje o suministró comida o bebida para todos los que esperaban “tumbados en los asientos” o en suelo de la terminal aérea.

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“Para colmo nos montaron en un avión de Air France donde viajamos separados de los extranjeros. Subimos por detrás y nos acomodaron en los últimos asientos. Un sobrecargo hizo guardia en medio del pasillo para que no pasáramos para los asientos de adelante (…), no nos dieron agua ni nada, era como si nos hicieran un favor (…), cuando llegamos a La Habana, como a la 1 de la mañana, como el avión iba para una terminal y nosotros para otra, la que está en Boyeros, tuvimos que esperar como tres o cuatro horas para recoger los equipajes (…). El avión despegó de Santiago a la 1 o 1 y media, el vuelo no duró ni cuarenta minutos y aun así yo salí de ese aeropuerto como a las 8 de la mañana, era preferible viajar en guagua (ómnibus)”, prosiguió la señora con su penosa anécdota, que demuestra que los cubanos dentro de su país son tratados como ciudadanos de tercera clase.

Una joven cubana que viaja con frecuencia a Holguín, Abidis López, cuenta que la provincia está de luto, como casi todo el país ante la pérdida, la mayoría de las víctimas eran holguineros, pero el dolor se extiende por toda la nación caribeña, y cruza el estrecho de la Florida, ya que en el Estado del Sol, e incluso en Houston residen familiares de las víctimas.

Abidis desde su experiencia explica que le ha tocado vivir momentos de tensión en vuelos nacionales, volando en aviones con “presumibles desperfectos mecánicos”.

“No sé qué estaba pasando pero el avión hacía unos ruidos horribles, se estremecía que parecía iba a partirse en dos en cualquier momento (…), yo sentía que aquello lo mismo bajaba que subía, que iba como de lado y sentía aquel trac trac trac como si se fuera a rajar (…). No era miedo, yo he viajado muchas veces en todo tipo de aviones pero aquello no era normal (…). Nadie salió a explicar nada, ni dijeron nada cuando llegamos a La Habana pero de lo que estoy seguro es que muchos llegamos temblando (…), hasta los pilotos, yo creo”, detalló la joven.

Recientemente la prensa estatal cubana dio a conocer que Cubana de Aviación suspendía los vuelos para clientes cubanos que pagan en moneda nacional (pesos cubanos).

También se filtró días después que varios aviones que habían sido comprados hace poco tiempo a una compañía ucraniana, fueron retirados por desperfectos de fabricación, recuerda CubaNet entonces, que “lo barato sale caro”, y que errores como este han sido recurrentes en otras adquisiciones.

Abraham González, ex funcionario del Ministerio de Comercio Exterior entre los años 70 y 90 opinó: “si bien el fabricante es responsable, también los cubanos que viajaron a Ucrania para certificar la compra. Cuando se realiza una compra del tipo que sea, más cuando se trata de aviones, equipos motorizados, maquinarias, etcétera, un equipo de expertos debe viajar al lugar y certificar esa compra, así como el fabricante deberá ir ajustando el producto de acuerdo con los señalamientos de los expertos (…), es injustificable que a solo seis meses de explotación comiencen a detectarse cosas de ese tipo y no en un aparato, en todos. ¿Entonces, quién es más responsable? Por ahorrar unos centavos o por saltarse pasos importantes a veces se han hecho compras así, como pasó con los primeros (ómnibus) Yutong que entraron (…), le pidieron a China guaguas baratas y eso mandaron. Hicieron lo que pedimos”.

No obstante para acallar los rumores y el temor, el régimen de La Habana ha aclarado que la aeronave que se estrelló no era de Cubana de Aviación, sino rentada a una compañía mexicana; pero la tragedia ha quedado grabada en la mente y corazones de los cubanos y será difícil de borrar, según el medio independiente, en medio del duelo se ha incrementado el disgusto; pese a que como siempre el Gobierno cubano culpe al embargo de EEUU de todo cuanto ocurre en la Isla, desligándose de toda responsabilidad.

Una empleada de la Terminal no. 1 de vuelos nacionales dijo a CubaNet: “la noticia causó una estampida. Hubo gente que llevaba días en lista de espera que se fue al instante”.

Por otra parte el mismo medio apunta que “las terminales de ómnibus ven incrementarse el número de pasajeros no a raíz del desastre ni porque la transportación por tierra marche mucho mejor sino porque es la única vía económica con que cuentan los cubanos para viajar de una provincia a otra”.

(Con información de CubaNet)