Es oficial, la viceministra de Educación, Margarita McPherson Sayu, confirmó el cierre de cuatro unidades del IPVCE V.I. Lenin en la Habana.

McPherson Sayu, ha publicado declaraciones sobre la polémica suscitada sobre la posible clausura total de la vocacional, a través de su cuenta oficial de Facebook, el semanario estatal Juventud Rebelde y la web oficialista Cubadebate han reproducido las palabras de la funcionaria.

“Es cierto que cuatro unidades tendrán otros usos, pues no tiene sentido reparar un centro tan grande para recibir solamente a un tercio de su matrícula original”, escribió la viceministra de Educación cubana.

Explicó que este cambio de funciones de cuatro (de las seis unidades que tiene la ciudad escolar) se debe a la reducción de la matrícula a causa de la apertura de institutos preuniversitarios de régimen externo (IPU) en la urbe habanera.

El IPVCE capitalino, conocido como “La Lenin”, “no desaparece, sino se reajustan las áreas de dormitorios y docentes, teniendo en cuenta la matrícula actual y perspectiva”.

Prosiguió la funcionaria de Educación: “Este centro hasta 2006 mantuvo las seis unidades con una matrícula de aproximadamente 4.500 estudiantes”.

En esa época era el único preuniversitario en la capital. A partir de 2012 con la apertura de todos los IPU en la capital la matrícula disminuyó entre 1.200 y 1.500 estudiantes, cifra que se mantiene hasta estos momentos, por lo que se utilizan solo dos unidades”.

Margarita McPherson Sayu, se empeñó en señalar que La Lenin no desaparece, “sino todo lo contrario lo que se hace es para fortalecerla, a partir de crear mejores condiciones para estudiantes y profesores”.

“La casa azul por la que soñaron tantas generaciones de habaneros se mantiene y se mantendrá”, determinó.


Estos centros estudiantiles vocacionales fueron creados por iniciativa de Fidel Castro, en la década del 80, para promover unidades científico-investigativas.

En los preuniversitarios cubanos fuera del área urbana se suscitaron durante años disimiles problemáticas, violencia dentro de los centros escolares, deficiencias de todo tipo, además de mala alimentación de los estudiantes; para los adolescentes cubanos durante mucho tiempo fue difícil graduarse de bachiller para continuar estudios universitarios en la Isla, si no querían estudiar en un preuniversitario becado, muchos que aspiraban a la universidad pero por padecimientos de salud, o por el simple hecho de no querer inmiscuirse en una escuela en el campo, debieron tomar un camino más largo y difícil, algunos estudiaban en politécnicos, para luego tomar un año una escuela nocturna y obtener el doce grado o bachiller.

Luego esto se flexibilizó un poco, y algunos estudiantes privilegiados por su rendimiento académico podían acceder a institutos politécnicos de carreras técnicas como Informática, Contabilidad, entre otros, que exclusivamente ofrecían un equivalente al bachiller, y les permitía presentarse a la Universidad cubana y realizar pruebas por concurso, las cuales tenían el mismo contenido que la de los becarios que provenían de preuniversitarios fuera del área urbana, pero el número de plazas venía muy reducido por provincia, para estos alumnos que asumían el reto de tomar el camino de manera más autónoma, ya que siempre la “autonomía” en Cuba “socialista” ha sido un problema, fue sin duda más complicado acceder a estudios superiores.

“La Lenin”, sin embargo a pesar de las carencias con las que también vivían los estudiantes en el recinto, era la escuela de los privilegiados, de los muchachos que se destacaban por sus índices académicos o también por otras cuestiones, durante mucho tiempo conservó esa aura elitista que hacía sentir orgullosos a los jóvenes que allí pasaron la mejor etapa de sus vidas, los alumnos durante esos tres años de convivencia, desarrollaban una nueva familia, la que escoges, los amigos, además de la identidad que construían todos los estudiantes.

En etapas quizás se logró lo que se buscaba, también se alcanzó la excelencia académica, sin embargo, el estado en que se encuentran las instalaciones, develan a una Cuba desgarrada, en una crisis sin vuelta de hoja; un Gobierno fallido, un país que sólo puede restaurarse removiendo los cimientos, y expulsando al comunismo.

(Con información de Diario de Cuba)