La Asamblea General de las Naciones Unidas voto mayoritariamente en contra de Estados Unidos y el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

A pesar de las amenazas de la embajadora de Estados Unidos en la ONU y el propio presidente Trump, 128 países votaron para condenar la decisión estadounidense, 9 votaron en contra y 35 se abstuvieron.

Nación tras nación criticó a Estados Unidos en la sesión de emergencia de la Asamblea General, condenando la decisión sobre Jerusalén como ilegal, desestabilizadora y una violación de la ley internacional, dejando a Washington en gran parte aislado.

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