A pesar de que en Cuba no se hacen versiones internacionales del popular show de cocina Master Chef, fueron miles los cubanos que siguieron en este 2018, a través del paquete semanal los desempeños de una cubanita que en solo 3 meses dejó allí su sabor caribeño y se ganó las miradas de muchísimos seguidores que le atribuyeron el primer lugar, aunque los jueces del concurso finalmente le dieran el segundo puesto.

Ella es Ketty Fresneda una cubana que reside en Pontevedra, Galicia y aunque tiene más de 7 años de experiencia en la cocina, para triunfar tuvo que amarrarse muy bien el cinturón y abrirse paso en el concurso de gastronomía más famoso del mundo por el rigor que exige de sus concursantes. Todo un reto para ella, máxime siendo una extranjera procedente de Cuba.

El plato que la colocó en el podio de premiaciones finales fue una ensalada marinera con cúpula de coco, un rape en su jugo y de postre un bizcocho con sabor al famoso trago Cuba libre.

Desde el comienzo la tildaron de brabucona y de un carácter recio, pensaban que por ser extranjera aportaría la nota exótica en el programa. Sin embargo, como ella misma ha dicho no fue a Master Chef para mostrar un lindo rostro y salir por la tele. Ella aceptó el desafío para demostrar que tiene un talento innato para la cocina y que en este lugar no solo sabe preparar buenas recetas, sino que improvisa, piensa, combina y se reinventa.

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Sobre su experiencia como cubana confesó en una entrevista que en principio sintió un poco de prejuicios hacia ella. “Me veían extravagante, guapa y pensaban que estaba ahí para dar el show. Pero estaban equivocados. Yo llevo siete años en España trabajando, ayudando a mi chico en su cocina, no haciéndome la guapa, sino metida en una cocina sacando platos. Yo no fui a MasterChef a vender mi cara, yo soy una tía currante. Los cubanos estamos acostumbrados a eso. Lo bueno es que poquito a poco fui demostrando que era peligrosa no por mi físico sino porque me gusta estar en la cocina y me siento cómoda en la cocina”, declaró Fresneda.

Lo mejor que tienen estos concursos de talentos culinarios es que además de aprender y probarse frente a numerosos retos de la cocina, los concursantes pueden darse a conocer de forma masiva y a muchos de sus ganadores se les concede la certificación como chef profesionales y un gran premio en efectivo que les ayuda luego a abrir su propio negocio.

A partir de este mes de octubre Ketty Fresneda se encuentra en el Basque Culinary Center, uno de los centros de formación, investigación e innovación para profesionales del sector culinario más importantes del mundo que forma parte de la Universidad de Mondragón en San Sebastián.

Luego de terminar, esta cubanita abrirá su propio restaurante que aún no sabe dónde ubicarlo. Las sugerencias le han indicado hacerlo en Madrid, Miami o La Habana. Lo que sí tiene muy claro Ketty es que en su negocio se combinará la cocina gallega y la cubana y que en ella siempre habrá espacio para recordar a Celia Cruz, a Benny Moré y a la Vieja Trova.

No importa donde lo abra, el restaurant de Ketty Fresneda, la cubana que ganó el segundo puesto en Master Chef 2018 tendrá un sabor a Cuba.