El ingenio de los cubanos siempre los ha ayudado a salir a flote ante más de un problema. Esta vez las palmas se las lleva Joaquín Cuetara, un ingeniero civil de la Isla que probó reutilizar el plástico desechable para hacer piezas de hormigón y mira cuáles fueron los resultados.

Es harto conocido el mal estado en el que se encuentra buena parte del fondo habitacional en Cuba. Quizás por esa razón, la inventiva de Joaquín Cuetara tenga aún más valor, pues podría convertirse en una solución práctica para palear un problema tan sensible para los cubanos como es la vivienda y los materiales para su construcción.

Resulta que Cuetara investigó sobre el efecto real que podría tener la utilización del plástico desechable en la fabricación de hormigón, por la dureza del material y porque, sobre todo, el plástico es uno de los materiales que más se desecha en Cuba.

Cada año a los ríos y costas de la Isla va a parar una gran cantidad de desechos en su mayoría de plástico, uno de los materiales más contaminantes que existe, pues muchos de ellos no son biodegradables y pueden llegar a demorar más de 200 mil años en descomponerse.   

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¿Qué tipo de plástico utilizó? ¿Cómo llevó a cabo su investigación?

Este ingeniero cubano empleó uno de los plásticos que más se utiliza en Cuba, el polietileno de tereftalato conocido como (PET), el cual por ende es uno de los más desechados y también el que más aparece vertido en las aguas de la Isla como parte de los desechos contaminantes.

Joaquín quiso ver qué tan resistente podía ser un hormigón si se le incorporaba algún compuesto plástico. Para responder a su estudio adicionó un 1% de PET, cortado en forma de láminas de dos y cuatro centímetros, a una mezcla de hormigón compuesta por cemento Portland, que se conoce en Cuba como P-350.

Durante la prueba, Joaquín  fue avalado por otros ingenieros que utilizaron probetas cilíndricas y no descuidaron las normas establecidas para obtener un hormigón de gran resistencia y porosidad.

El resultado ya ha sido comprobado por los estándares internacionales, porque este árido de origen natural se mezcló perfectamente con el plástico PET. Sorprendentemente se comprobó que no existen diferencias entre los hormigones que se les añade componente plástico y los convencionales.

¿Un invento nuevo?

Antes del estudio del ingeniero cubano Joaquín Cuetara, ya había sido probado el plástico para obtener mezclas de hormigón en otros países. República Dominicana lo hizo hace algún tiempo, pero adicionando plástico ABS con cemento para obtener bloques de hormigón.

Incluso en Ghana se fabrican bloques de un 60 por ciento de plástico y un 40 de arena para la construcción de carreteras. Todas estas técnicas fueron evaluadas también, y cumplieron con los parámetros de resistencia y peso entre otras de las normativas internacionales.

Lo que sucede con el caso del cubano Joaquín es que se trata de la primera vez que se emplea el plástico PET, logrando igualmente resultados de una alta calidad.

Esperemos que la idea de este ingeniero cubano se ponga en práctica a gran escala, para ayudar a palear un poco el déficit de áridos para la construcción en Cuba. Por lo pronto, Joaquín ha dicho que seguirá haciendo más pruebas, pero las próximas serán con una mayor cantidad de plástico.

¡Buena suerte Joaquín, ojalá logres resultados igualmente positivos!