La reforma en el código tributario, impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, resultará positiva para negocios, como para la economía estadounidense, que ganará en competitividad.

La reforma fiscal contempla una importante rebaja del impuesto de sociedades desde el 35% al 21%, así como el cobro de una tasa a los fondos repatriados por las compañías estadounidenses, y su impacto ha sido notorio en las cuentas del último trimestre del pasado año de los grandes bancos de Estados Unidos; que han asumido una factura conjunta de 30.300 millones de dólares.

Y pese a la multimillonaria factura asumida por los bancos a raíz del impacto de la bajada de impuestos de sociedades, entidades señalan que la reforma resultará positiva.

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El mayor impacto negativo entre los grandes bancos norteamericanos, ha correspondido a Citigroup, que asumió un cargo de 22.000 millones de dólares por la reforma tributaria; Goldman Sachs por su parte, adelantó en diciembre que asumirá un impacto negativo de alrededor de 5.000 millones de dólares.

Bank of America estimaba también en diciembre que el impacto negativo de la reforma les costará unos 3.000 millones de dólares, mientras Morgan Stanley, prevé un impacto de 1.250 millones de dólares.

JPMorgan Chase daba a conocer la semana pasada que su resultado del cuarto trimestre de 2017 reflejaba un impacto negativo de 2.400 millones de dólares; Wells Fargo hasta ahora ha sido la única entidad bancaria, sobre la que la reforma fiscal ha impactado positivamente.

Jamie Dimon, uno de los banqueros más influyentes de Wall Street; además de consejero y delegado de JPMorgan dijo recientemente: “La promulgación de la reforma fiscal en el cuarto trimestre es algo significativamente positivo para el país”, añadiendo que la reforma “hará más competitivas a las empresas estadounidenses a nivel global, lo que, en definitiva, beneficia todos los ciudadanos de EEUU”.

(Con información de Diario Las Américas)