Se encuentra en el centro de la ciudad de Ciego de Ávila. La casa de Zoraida Montaño es todos los días un hervidero de personas curiosas que se deslumbran porque este hogar se ha convertido en una especie de casa taller galería repleta de piezas de orfebrería, hechas con cubiertos.

De gran acabado, uno se impresiona al ver los hermosos gallos, aves, caballos, autos, motos, flores, incluso delicadas figuras femeninas.

Cada año pasan por allí miles de turistas procedentes de Reino Unido y Canadá y en temporada alta de Rusia, Polonia y hasta Francia, quienes en su paso por las excursiones de Jardines del Rey, se llegan hasta la casa de Zoraida.

Las personas que visitan este lugar se sorprenden no solo por la maravilla de las piezas, sino porque ven directamente a sus creadores, participan del proceso de creación y hasta influyen con sus criterios en la elaboración de alguna artesanía que puedes llevar o solicitar por encargo, de acuerdo a tu gusto.

Rebtel y Cuba en Miami llamadas a Cuba

A ellos casi todo el mundo los conoce en Ciego de Ávila como el grupo Pauyet, el famoso proyecto de orfebrería con utensilios que se ganó en 2014 un puesto para participar en el Festival de Arte en Estados Unidos, donde concursaron casi 500 artistas y estos artesanos avileños se llevaron el segundo premio en escultura, con su Serie El Quijote,

Por este grupo han pasado miles de artesanos, y aunque muchos de ellos no estén hoy sus obras quedan expuestas en esta casa que también es una suerte de galería, donde todos los miembros del grupo exponen permanentemente sus piezas.



¿Piezas de plata?

Pauyet, lleva desde 1998 haciendo crecer este sueño de fundir esculturas con cucharas, tenedores y cuchillos. El nombre del proyecto es de origen afrocubano y quiere decir en la religión yoruba “mano de plata”, porque esa es la esencia que distingue el trabajo de estos artesanos.

Sin embargo, lo curioso de estas figuras es que aunque parecen de plata la realidad es que no lo son. La magia, proviene de un material llamado alpaca que ellos mismos funden en el patio de la casa en un horno.

Pero no fueron los muchachos del grupo Pauyet quienes inventaron la alpaca. Esta aleación de zinc, cobre y níquel fue creada en 1819 por los franceses Maillot y Chorier. El resultado es un metal blanco, parecido a la plata llamado en París, maillechort, muy utilizado para imitar cubiertos de plata, y que posee una gran resistencia al deterioro.

Muchos pudieran pensar que garantizas la alpaca es el mayor reto de estos creadores, material que ya casi no se produce. Sin embargo, Pauyet en sus 20 años de existencia ha sabido lidiar con eso. En Cuba hay muchas personas que recolectan piezas de alpaca y luego las venden. También cuentan siempre con el apoyo de algún donativo de los visitantes que regresan de otros países para llevarles cubiertos y otras piezas hechas de este material.



Pauyet lleva la orfebrería cubana al mundo

Las artesanías hechas con cubiertos de estos cubanos le han dado la vuelta a la Isla y al mundo. Sus piezas son comercializadas en numerosas galerías del Fondo de Bienes Culturales y en importantes polos turísticos del país. A ellos se les ha encargado también la fabricación de los premios del Torneo Internacional de la Pesca de Aguja y del certamen Cubadisco.

Pauyet sabe que sus obras representan lo más actual de la orfebrería cubana, por eso han dejado su huella también en varios países, con exposiciones que bien impresionaron al público de Brasil, Portugal, Canadá, Italia, España y Rusia por solo citar algunos.

Estos orfebres han sido merecedores dos veces del premio en la Feria Internacional de Artesanía que se celebra cada año en La Habana. Incluso atesoran con mucha admiración el sello Maestría Artesanal que les confirió la UNESCO, y el premio Manos, máximo reconocimiento de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA).

¡Recuerda! si algún día estás de paso por Ciego de Ávila y anda en busca de algún recuerdo de la ciudad no olvides visitar a los muchachos de Pauyet. Puede que te sorprendan con una figura de cubiertos, que represente tu personalidad o la de alguien a quien quisieras obsequiársela.