El nuevo director general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío volvió a acusar a Washington este lunes de actuar “guiado por motivaciones políticas” por su decisión de mantener indefinidamente la reducción del personal de su embajada en la Mayor de las Antillas, reportó la estatal Prensa Latina.

La Administración Trump decidió retirar a la mayor parte de su representación en Cuba a finales de septiembre de 2017, en respuesta a los ataques que perjudicaron la salud de 24 funcionarios estadounidenses.

Según Fernández de Cossío la medida del Departamento de Estado “carece de relación alguna con la seguridad de los funcionarios norteamericanos en La Habana”.

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EEUU nunca ha afirmado que el Gobierno cubano haya perpetrado los ataques, sin embargo si ha insistido en que tienen responsabilidad de ellos, porque de acuerdo a la Convención de Viena de 1961, Cuba debió proteger a los diplomáticos en la Isla, el presidente estadounidense y senadores como Marco Rubio de origen cubano también han dicho que es muy extraño que el régimen cubano no sepa quién perpetró los ataques.

Rex Tillerson, Secretario de Estado declaró recientemente que mientras no se convenciera de que no ponía en peligro a los funcionarios norteamericanos en Cuba, no iba a enviarlos de vuelta.

El director general para EEUU de Cuba, insistió en que “no existen evidencias sobre ataques u actos de otro tipo contra los diplomáticos cubanos”, y criticó el empleo de tal término por “funcionarios y medios de prensa estadounidenses para referirse al tema”.

“El Departamento de Estado ha renovado, además, el uso del término ataques, cuando conoce con total seguridad que no ha habido ataques ni ha habido acto deliberado alguno contra sus diplomáticos en Cuba. Es un término cuyo uso entraña mala intención y no se corresponde con el vocabulario ni el contenido de los intercambios oficiales” añadió.

El pasado 9 de enero el Departamento de Estado admitió por vez primera que no tenía la certeza de que se tratara de ataques acústicos, pero expertos en salud estadounidenses que evaluaron a los funcionarios afectados descartaron el estrés como factor desencadenante: ¿qué se supone entonces fueron, sino ataques?

Fernández de Cossío lamentó también que la decisión de Washington “tiene un particular impacto para los servicios consulares de los que dependen decenas de miles de ciudadanos, quienes se ven obligados a incurrir en gastos adicionales al tener que viajar a terceros países en la búsqueda de visas temporales o de inmigrantes”.

“EEUU ha impuesto así un castigo financiero a decenas de miles de personas, además de angustia e inseguridad en las relaciones de ellas con sus familiares y allegados. Es una medida con un costo humanitario del cual es responsable el Gobierno de EEUU”, ratificó.

El funcionario cubano también tildó de “acto hostil y difamatorio” la renovación de la alerta que recomienda a los viajeros estadounidenses reconsiderar las visitas a la Isla, emitida este 2 de marzo, después de haber sido modificada por tercera vez.

El Departamento de Estado ha informado que además de los 24 diplomáticos y familia, otros 19 ciudadanos norteamericanos que visitaron Cuba han reportado los mismos síntomas desde septiembre.

(Con información de Diario de Cuba)