Medios oficialistas cubanos arremetieron recientemente contra el músico y compositor Descemer Bueno, y lo tildaron de comercial, y de que actuaba respondiendo más a los ingresos que a la inspiración o creatividad.

Con motivo de un concierto único en el teatro capitalino Karl Marx, el próximo viernes 2 de marzo, el cantante fue interrogado por el diario Granma, y no dudo en contestar.

Sobre su concierto el músico cubano dijo:

“Es un concierto que resume varios años de mi carrera como artista y compositor. Voy a tener la oportunidad de interpretar varias canciones como Sé feliz, Bailando, Súbeme la radio, y tendré entre los invitados a Buena Fe y Leoni Torres. Con todos ellos he tenido éxitos que han sido grandes en la Isla, y tendremos otras muchísimas sorpresas de artistas que van a aparecer”.

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Granma le preguntó si no había existido un punto de ruptura entre el Descemer de sus inicios, y el de ahora.

“Yo no veo ruptura. Sigo siendo el artista que puede componer una canción que impacta al mundo entero y luego es versionada, como lo ha sido Bailando, así como escribir canciones muy íntimas del alma como Preciosa y 360 grados. Yo sigo viviendo en todos esos mundos. Sé que los diletantes que disfrutan de todos esos horizontes no saben dónde situarme, dónde ponerme, pero ese soy yo. Obviamente el público puede interpretar ese trabajo como líneas discontinuadas. Pero soy feliz y en el medio de esa felicidad no pierdo el reconocimiento, sigo viajando a lugares donde no me conocen, pero han escuchado mis canciones y empiezan a bailar como locos. ¿Qué más puedo pedir?”, se cuestionó el artista.

El popular compositor cubano de 46 años también dijo al medio, que “es muy válido tener canciones que el mundo entero reconozca”, en referencia a la cantidad de visualizaciones que han tenido en la red de redes temas como “Me enamoro”, “Lloro por ti”, “No me digas que no”, “Bailando” y “Súbeme la radio”, todas canciones interpretadas por el cantante español Enrique Iglesias, quien también es muy amigo suyo.

Descemer detalló a la prensa cubana que ha “diversificado su obra para alcanzar el objetivo de llevar su música” al mundo entero, y afirma que “ha sido inteligente hacer concesiones, ya que “un artista no puede quedarse congelado en el tiempo”.

“Es muy inteligente hacer concesiones, porque es muy penoso ver a músicos que tienen un gran talento, pero ni tan siquiera pueden mantener a su familia. Hay una crítica absurda en cuanto a esto, yo no me siento más grande que un constructor o un maestro. Yo tengo que hacer un trabajo para la gente. Soy una persona que trato de mantener mi carrera de acuerdo con las exigencias del mundo. Hay que convencerse de que la gente no quiere escuchar música romántica. El mundo anglosajón se puede permitir que artistas como Ed Sheeran haga canciones románticas y después saque una balada y la coloque en el número uno. Eso no sucede en el mundo hispano. Las baladas desaparecieron, en Estados Unidos y Latinoamérica se escucha música urbana por lo general. Quien me pida que deje de darle a la masividad lo que la masividad quiere, creo que a mi juicio está en un grave error. Hay gente que piensa que solo debo seguir un patrón, y eso es indicativo de no asumir la realidad de la vida y pensar que un artista debe quedarse congelado en el tiempo. El día que esa juventud no sepa reconocer lo que hago, yo me sentiré completamente obsoleto. Voy a sentir que perdí la capacidad de conectar con ellos. Eso obviamente pasará algún día, pero soy de las personas que me muero haciendo el intento. Yo vivo para intentar conectar y no subestimo a nadie”, con estas afirmaciones el músico sin duda respondió a las críticas de la parte más retrógrada de los medios oficialistas en la Isla, que al parecer aspiran a que en Cuba se siga viendo sólo cine soviético y se escuche solo trova para apelar al arte, sin entender que el mundo ha evolucionado, y que crear tiene múltiples definiciones.