Los cuentapropistas cubanos temen por la nueva ola de tensiones que se ha desatado desde hace algunas semanas entre Cuba y Estados Unidos, debido a los ataques acústicos que han afectado a 21 diplomáticos estadounidenses, y por lo que Washington se ha visto en la obligación de dejar solo el personal necesario en su embajada en La Habana, para emergencias de los ciudadanos norteamericanos que visiten la isla, a pesar de la advertencia del Departamento de Estado, que ha recomendado a los estadounidenses no viajar a Cuba.

Y es que la crisis diplomática que viven los dos países puede repercutir grandemente en la economía de los trabajadores independientes en Cuba, cuyos negocios dependen casi totalmente de los turistas.

Los que más pueden sufrir los perjuicios de la baja de visitantes que se prevé son los de la industria turística, aquellos que renten sus casas o departamentos a extranjeros, o incluso los restaurantes de particulares que asiduamente son visitados por foráneos.

Eso sin contar que Cuba puede ser considerado como un destino no seguro para los turistas, y no solo puede producir la baja de turismo norteamericano, sino también puede reducir el número de visitantes de otros países.

Los cubanos consultados opinaron para Martí Noticias:

Vladimir Ríos, residente en Trinidad, afirmó que allí habrá afectaciones, porque en esa localidad “todo gira en torno al turismo”.

Datos ofrecidos por el diario provincial Escambray subrayan que en esa ciudad las ofertas turísticas del sector privado se han multiplicado durante los últimos tiempos, y gozan de considerable aceptación entre los visitantes extranjeros.

El deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos impulsado desde 2014 por la administración Obama, produjo en los meses consecutivos al anuncio de diciembre de ese mismo año, un boom del turismo en la isla, que finalmente no atrajo la gran cantidad de visitantes que se esperaba, pero sí logró beneficiar al sector independiente en Cuba, aunque como se sabe también terminó favoreciendo a GAESA, imperio económico del ejército cubano que controla el 60% o más de la economía en la isla.

Yoel Espinosa, dueño de una cafetería en Santa Clara, al centro de Cuba, afirma que “los turistas procedentes de Estados Unidos son los que más consumen, de ahí que es inevitable la repercusión para el sector particular que le estaba haciendo competencia al estatal”.

Rosario Morales, cuentapropista en La Habana, agregó que la entrada de dólares procedente del turismo “ya venía en decadencia”, y aseveró que los perjuicios llegan también a las personas que trabajan en otras labores de apoyo a los negocios por cuenta propia.

“Hay casas que las rentan y los dueños contratan personas para que limpien, laven y les atiendan el negocio, otras para que ayuden en las cafeterías particulares o conduciendo taxis, y ahora se quedan sin la posibilidad de obtener ganancias”, se quejó.

Este martes el gobierno estadounidense ordenó la salida, en un plazo de siete días, de 15 diplomáticos de la Embajada de Cuba en Washington, lo que suscitará de seguro una respuesta del régimen cubano.