Carlos Iván González de 50 años de edad, es un cubano que ha vivido la mayor parte de su vida en Florida, pero tras una detención de seis meses podría ser deportado a Cuba, de donde escapó a los 14 años. En 1980 durante el éxodo de Mariel, Carlos sale del país y se exilia en Estados Unidos.

“Solo sin familia, sin amigos ni dinero. Así tendría que regresar mi hijo si emigración lo lleva a Cuba, dice Sarah González, de 71 años.

Su hijo tiene una orden de deportación por cultivar marihuana en una casa en Miami Beach. En 2012 fue sentenciado por un juez de Florida, que lo condenó a cinco años de prisión, por lo que perdió la residencia legal en este país.

Según su madre por dejadez nunca se hizo ciudadano estadounidense. Lleva más de 200 días bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en espera a ser deportado a la isla.

Formó parte de una huelga de hambre en Florida la semana pasada, en una prisión al norte del estado llamada Wakulla. Pero luego de enfermarse abandonaron la huelga de hambre, él y otro grupo de cubanos.

Un oficial del centro de detención de Cape Coral le dijo a la madre que Cuba había rechazado su repatriación.

Hasta enero de este año La Habana no recibía a sus ciudadanos con orden de deportación proveniente de los Estados Unidos, pero un acuerdo firmado en los últimos días del mandato de Barack Obama cambió estas cuestiones.

Cuba se comprometió en este acuerdo a aceptar que del total de 2,746 inmigrantes de Mariel que debían haberse repatriado en 1984 se sustituyeran algunas de las personas de la lista de aquellos tiempos, por otros “deportables”, que hubiesen entrado por el Mariel.

Desde la firma de este último convenio, cientos de cubanos que llegaron a través del Mariel y tienen órdenes de deportación temen ser devueltos.

El gobierno de Castro se comprometió a analizar “caso por caso”, refiriéndose a la deportación de más de 35,000 cubanos que se encuentran pendientes.

Alrededor de 90 y 100 marielitos han sido devueltos a Cuba cada año, según documenta El Nuevo Herald, a través de datos que le fueron revelados.

Sarah afirma, “Algo está pasando con los que son del Mariel” “Washington está presionando a Cuba para que los acepten, aún después de que Cuba se ha negado”, agregó.

Tradicionalmente en los casos de cubanos deportables se busca una alternativa de detención, puesto que la decisión del gobierno en la isla de recibir o no al inmigrante puede demorar años.
Sin embargo se desconoce qué puede suceder con el caso de Carlos Iván y otros similares que se sabe están pendientes a deportación a la isla.

Pues según ICE el tiempo promedio de una persona en custodia con orden de deportación oscila entre 30 y 35 días, aunque ese período se puede extender.

(Con información de El Nuevo Herald)