Los economistas Elías Amor Bravo y Enix Berrio analizan la nueva política tributaria publicada por el Gobierno cubano en la Gaceta Oficial, y la califican de “contrarreforma”, ya que en vez de estimular al incipiente sector privado, lo desalienta.

“Entre el año 2010 y el 2018, según datos que aporta Granma, en ese reportaje extenso en el que han hablado sobre este tema de las reformas, la recaudación fiscal se multiplicó por tres con carga a los trabajadores por cuenta propia, el Estado cubano, el régimen comunista saca tres veces más de impuestos” durante este período de tiempo, explica Bravo.

Datos del Gobierno cubano detallan que actualmente hay 590.000 negocios privados, que en opinión del especialista es una cifra excesiva.

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“El crecimiento de lo que el Estado recauda sobre esos trabajadores por cuenta propia es tres veces más prácticamente de lo que crece el número de esas personas, lo que significa por tanto que los que existen están pagando mucho más, yo diría que tres veces más de lo que pagaban en el año 2010”, añade el analista.

Para el economista esto es perjudicial porque “cuando un negocio comienza, y sobre todo cuando es pequeño, la responsabilidad fiscal del gobierno es facilitar el crecimiento de ese negocio”, y obviamente el régimen comunista hace lo contrario.

A juicio de Amor Bravo las normas llegan en un momento en que el aparato del Estado ya no sirve, no funciona, y no permite obtener ingresos, y el hecho de que el déficit público de Cuba esté descontrolado, hace necesario buscar quiénes lo financien, entonces es a los cuentapropistas a los que le toca hacerlo.

Berrio por su parte explica la situación actual del país caribeño, menciona los eventos climatológicos recientes, el desabastecimiento crítico, la deuda de Cuba, y mientras la política fiscal debe tener como objetivo equilibrar las finanzas, y redistribuir las riquezas, sucede lo contrario en el caso cubano, por lo que este nuevo paquete de medidas es prácticamente una “contrarreforma”, ya que según el especialista más que estimular reafirma que el sector privado es la piedra en el zapato del Gobierno cubano.

También llama la atención de que en la Isla ya se está aplicando, la figura delictiva de la evasión fiscal, “sancionable por ocho años de privación de libertad, y hay cerca de 300 trabajadores por cuenta propia que han sido sancionados a entre dos y cinco años de privación de libertad por evasión fiscal”. El economista alerta de que ahora se puede aplicar con una especie de locura jurídica, aprovechando la desorientación del trabajador, aunque el gobierno plantea que va a capacitar, pero en la praxis todo el marco contextual del trabajo se presta para las personas incómodas, por cualquier tipo de presunción de deuda.

(Con información de Radio Martí)