Este 2017 ha sido noticia el desabastecimiento generalizado de medicamentos en la Mayor de las Antillas; y aunque la carencia de productos alimenticios, y de artículos de primera necesidad es un mal que ha imperado en la Isla durante décadas, no ha sido así sin embargo con las medicinas, este tipo de desabastecimiento tan grande, es inédito en el país, e incluso supera los años más tétricos en Cuba, como el Período Especial.

Pero en los medios oficiales se ha silenciado el tema, y no se ha informado sobre el impacto de la escasez de medicamentos en los índices de morbilidad y mortalidad.

Las explicaciones oficiales han sido muy pocas; por otro lado las soluciones al problema no se divisan.

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El diario oficialista, Granma, hace unos días, publicó declaraciones de la directiva de Operaciones de la empresa estatal BioCubaFarma, Rita María García Almaguer; la funcionaria admitió que la crisis se debe “a la falta de financiamiento oportuno para pagar a los proveedores” de materias primas.

Almaguer dijo que por este motivo tuvieron “que parar las plantas productoras en 2016 y parte de 2017”. Concluyó diciendo que están trabajando para reanudar un suministro estable de los medicamentos más demandados, pero en sus palabras no hay esperanza de que la cuestión tenga una pronta resolución, así que todo apunta a que puede existir desabastecimiento durante todo 2018, e incluso 2019.

Para resolver la crisis actual habría que reactivar la industria nacional, y recuperar los contratos con los proveedores, además de saldar las deudas.

Cuba depende de un 85% de productos importados para producir medicinas, así como el 92% de los principios activos y el 60% de los materiales de envase.

Los principales socios del país caribeño son India, China y Europa.

Y como la excusa de más de medio siglo no puede faltar, la funcionaria alegó, “nuestra industria tampoco está ajena a las afectaciones del bloqueo norteamericano”.

La directiva no ofreció muchas explicaciones a la población en la Isla. ¿Por qué se dejó de pagar a los proveedores, si con seguridad ese financiamiento estaba aprobado en el presupuesto del Estado? ¿Quiénes decidieron los impagos en un tema tan sensible? Son interrogantes que no poseen respuesta.

No financiar la industria e importación de medicamentos es un acto negligente.

El “descuido” de la prensa oficialista que ha tardado un año en informar al pueblo sobre tan delicado aspecto, es otra evidencia de que en Cuba el gobierno hace y deshace, sin que la voz o las necesidades de los cubanos se escuchen o se les considere.

(Con información de Diario de Cuba)