Se han colocado vallas perimetrales en la céntrica avenida de 23, frente a la heladería Coppelia, en el capitalino Vedado, donde según la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN) se avanza en los preparativos para comenzar la construcción del que será el hotel más alto de la Isla, proyecto de la Unión de Construcciones Militares (UCM) perteneciente a GAESA, recoge Diario de Cuba.

También se ha cerrado la acera frente al conocido “hueco” del barrio residencial, además de poner señalizaciones para mantener la seguridad vial y el orden, todo esto sumado al movimiento de tierra en el terreno capitalino.

Incluso las autoridades han comenzado a trasladar las rutas P9, 55, 67 y 222 hacia el parque de 23 y J, El Quijote, por otra parte los P1 y P5 llevan a cabo sus paradas en las inmediaciones de la Casa del Perro, de acuerdo a un aviso colocado en el área.

A partir de septiembre se pronosticaba desarrollar durante 13 meses la construcción del sótano y áreas de acceso, según anunció en abril pasado, Deysi Malvares, directora de Desarrollo de Almest, la inmobiliaria de los militares de la Isla.

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Luego entonces se erigirá el edificio, el cual se espera se construya en un lapso de dos años y medios.

Está pensado el mismo sea un hotel de lujo, con categoría cinco estrellas, que poseerá 565 habitaciones, y 42 pisos, superando al icónico Habana Libre de 27 plantas y de 126 metros, construcción pre-revolucionaria.

El nombre que llevará el futuro hotel más alto de Cuba no ha trascendido aún, sin embargo extraoficialmente se le llama Torre López-Callejas, por el yerno de Raúl Castro, quien está a cargo del proyecto.

La hotelera francesa Accor Hotels gestionará el hotel de lujo, una vez éste sea inaugurado, dieron a conocer fuentes que pidieron no ser identificadas.

Mientras la construcción del nuevo rascacielos estará a cargo de la Unión de Construcciones Militares (UCM), perteneciente a GAESA, que controla el 60% de la economía isleña, y de la constructora francesa Bouygues Batiment Internacional (BBI), los constructores del magestuoso edificio vale mencionar no serán cubanos.

Deben emplearse a 500 trabajadores indios y pakistaníes, con salarios que oscilan entre los 2.000 dólares mensuales, durante los cuatro años que durará el proceso constructivo, salario impensable para un obrero cubano. El Gobierno cubano se ha comprometido con el 100% de la inversión, por lo que se prevé tendrá que desembolsar 50 millones de dólares.

(Con información de Diario de Cuba)