Alimentarse en la Cuba de hoy es un lujo, escasean la mayoría de los productos, y los existentes son generalmente inaccesibles para el cubano común que vive de un salario en la Isla.

“¿Qué comeré hoy?” o “¿Qué voy a cocinar?”, son interrogantes que nos pueden parecer banales, pero es la primera pregunta que se hace el cubano cuando se levanta, y para las amas de casa la segunda, y es que la alimentación no es una banalidad, es una necesidad básica para todos nosotros, los mortales es lo primordial, y si lo fundamental no está resuelto, que puede quedar para lo demás.

“¿Qué comeré hoy?” es una constante, coinciden más de la mitad de los entrevistados de una encuesta efectuada por un grupo de jóvenes estudiantes del municipio Diez de Octubre, como parte de un ejercicio de clase en un curso de trabajadores sociales.

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Uno de los encuestadores, César Enrique asegura que la investigación estaba orientada a indagar por el nivel de vida de una población de la barriada de Luyanó, considerada una de las más carentes en La Habana, incluso aunque algunos de sus habitantes son profesionales de nivel medio o superior.

“Entrevistamos a cien personas entre viejos, jóvenes, hombres y mujeres, negros y blancos, todos mayores de dieciocho y aunque sabíamos que la respuesta aparecería entre las más votadas, no esperamos que 54 personas la marcaran con el uno. Incluso jóvenes que uno pudiera imaginar que marcarían otras preguntas (…) por la ropa, el novio, casarse, viajar, los estudios”, afirma el encuestador.

El estudio puede dar una idea sobre lo que acontece en Cuba en estos momentos, lo difícil que se hace acceder a una alimentación digna, a causa del desabastecimiento y los astronómicos precios con que el ciudadano cubano corriente se encuentra cada vez que entra a un agro mercado o a una tienda estatal.

La doctora Mayelín Álvarez, del hospital Julio Trigo, en Arroyo Naranjo, dice: “de tres diarias, desayuno por la mañana, almuerzo al mediodía y comida en la tarde-noche, por lo general los cubanos están haciendo una sola, en algunos casos ha desaparecido el desayuno, que se limita a café y pan, o solo al café de la mañanita”.

“Hay quien dice que hace tres comidas pero, cuando las describe, te das cuenta que es una sola distribuida en tres tiempos, comidas sin valores nutricionales que ayuden a soportar el desgaste físico diario (…). Alguien que pasa horas caminando o subido en una guagua repleta en pleno agosto, día, tarde y noche, con todos los demás problemas de la vida diaria, ¿puede decir que se alimentó con arroz y croqueta de harina? Esa es la comida diaria de muchos cubanos”, concluye afirmando la doctora.

El especialista en nutrición e higiene de los alimentos, Msc. Azael Ortega, comenta “las comidas se han reducido de tres a una sola, y mala para colmo”.

“El número de pacientes con trastornos de salud a causa de la malnutrición o con enfermedades vinculadas a esta ha aumentado cada año (…). Es cierto que es un fenómeno mundial pero en Cuba, que no es un país industrializado pero que posee grandes extensiones de tierras para cultivos no debería haber tanta escasez de alimentos ni venderse tan caro tanta comida mala, importada. (…) Nos hemos convertido en un país donde comerse una hamburguesa o un pan con perro es cosa de ricos (…), no es un asunto solo del bloqueo (embargo económico de los Estados Unidos) que no haya malanga, plátano, calabaza o tomates en los agros (mercados agropecuarios), es un asunto de mala planificación y de otras cosas que es mejor ni decirlas ya porque todo el mundo las sabe”,añade el especialista.

Sobre la penuria alimentaria abundan los comentarios en las calles de Cuba, y es difícil recoger una opinión positiva sobre esta situación. Hasta los turistas se quejan de la escasa variedad en los restaurantes del Estado o en los privados, donde las ofertas gastronómicas son un fiel espejo de la crisis en la Isla.

Un turista español denuncia: “Mucho olor a rancio, comidas echadas a perder, aceites reutilizados y las carnes casi nunca son frescas, el pescado tampoco”.

El extranjero llamado Gabino, que por primera vez visita la capital cubana dice que esperaba otra cosa, ya que ha visitado otros países pobres pero afirma “lo que pasa aquí es el desastre total”.

El español se queja, pues dice que hasta el agua embotellada es difícil de encontrar “o que me sirvan frutas frescas, del país, todo es muy raro”, concluye el turista.

A la crisis del transporte, de la vivienda, y otras se une la gravedad de la escasez de los productos alimenticios, para redundar en una situación depauperada que cada día se ceba más en los cubanos.

(Con información de Cubanet)