Un grupo de balseros cubanos que el año pasado para evitar ser detenidos por el servicio de Guarda Costa de Estados Unidos se refugiaron en un faro cerca de los Cayos de la Florida siguen aún en un limbo detenidos en la Base Naval de Guantánamo.

Los balseros habian enviado una botella de agua al mar donde se denunciaban abusos de los guardacostas a bordo de un escampavías de la Guardia Costera y aseguraron tener temor de regresar a Cuba.

Ante las acusaciones fueron llevados a la Base Naval de Guantánamo hasta que un juez decida sobre su caso.

“Queremos trabajar, somos refugiados, no prisioneros”, explica uno de los 17 balseros que se mantienen en la base a la espera de que un tercer país decida recibirlos como refugiados.

Ver Más
Internet y una vaca entera para comer convierten la selva de Darién en un paraíso para los cubanos

“Agradecemos mucho toda la ayuda que nos han brindado, pero no entendemos por qué no se nos permite hablar con los abogados ni trabajar”, explica uno de los balseros.

“Podemos llamar a nuestra familia una vez por semana, pero nadie nos dice cuánto tiempo más tendremos que estar aquí. Algunos de los nuestros trabajan en empleos manuales y les pagan 4.97 dólares la hora”, dijo.

“Aquí han venido personas a entrevistarnos, pero nadie nos explica cuál es nuestra situación legal y, cuando pedimos trabajar, nos dicen que no hay trabajo. Es muy difícil estar de brazos cruzados todo el día. Lo único que pedimos es que nos dejen ganarnos el sustento”, explica a El Nuevo Herald este balsero que pidió estar en el anonimato porque les tienen prohibido hablar con la prensa.

Ver Más
Gobierno de México deporta a Cuba a 49 cubanos

El balsero aclaro que estaba agradecido por el trato recibido en la Base “Nos sacan a pasear y en el aspecto sanitario no tenemos ninguna queja. Tenemos cobertura de salud y se nos da una ayuda económica de 107 dólares los domingos para comprar nuestros alimentos. Además, tenemos 30 minutos de teléfono para conversar con la familia”, agrega.