Con dudas acerca de cómo el Gobierno de EEUU va a garantizar sus tratamientos médicos a largo plazo, varias víctimas estadounidenses de los “ataques” o “incidentes de salud” que sufrieron en La Habana han contratado a un abogado, señala El Nuevo Herald.

El abogado Mark Zaid, quien representa a ocho afectados dijo: “eso no está nada claro. Algunos ya han tenido que gastar su dinero” en el tratamiento médico, sobre todo por reglas burocráticas que establece el Departamento de Estado, según el abogado presuntamente para ahorrar presupuesto.

“Por ejemplo, tienes una cita un jueves a las 3 de la tarde en la Universidad de Pennsylvania [Upenn] y tienes una cita de seguimiento al otro día.
Las reglas establecen que debes manejar de vuelta o tomar el tren y regresar al otro día. Eso es ridículo”, sentenció Zaid.

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Mark Zaid es abogado especialista en casos relacionados con seguridad nacional, y ha sido contratado por las víctimas “en los últimos meses”.

El abogado ya envió una misiva la semana pasada a Mike Pompeo, Secretario de Estado, pidiendo una reunión, sin embargo no ha obtenido respuesta.

También mencionó que a las personas que representa no les queda muy claro qué tipo de tratamiento están recibiendo.

“¿Los están tratando o los están estudiando? No está del todo claro lo que está sucediendo”, detalló.

Él explicó que algunas de estas personas han tenido problemas para tener acceso a sus expedientes clínicos, porque son documentos del Gobierno, y agregó que “son médicos que están trabajando para el gobierno de Estados Unidos”.

El diario de Miami acota que ya ha enviado algunas preguntas al Departamento de Estado acerca del tratamiento a las personas afectadas por los ataques, y que UPenn contestó que siguen trabajando en conjunto con el Departamento de Estado y no podía proporcionarles detalles sobre los pacientes por ahora.

El jurista argumentó que sus clientes querían concluir su misión en la Isla, pero por ahora se mantienen asistiendo a las consultas en UPenn.

Habló sobre el caso de Mike Beck, un agente retirado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), quien en los años 90, sufrió “un ataque potencialmente similar” al viajar a un país no identificado.

Beck en años posteriores enfermó del mal de Parkinson, y un reporte confidencial reveló que su enfermedad se debía a un ataque encubierto con un arma de microondas.

Zaid admitió que para el gobierno no ha sido fácil manejar los casos, a causa de la incertidumbre, acerca de las causas, y de no saber quiénes pudieron perpetrar dichos ataques.

(Con información de El Nuevo Herald)