Aun viviendo en Cuba, jamás me conformé con no poder escuchar los juegos de los Marlins de la Florida, siempre en la voz radial y honesta de Felo Ramírez.

En Cuba la única manera de seguir los juegos de las Mayores era por la radio, y no todos los radios podían alcanzar la sintonía de la emisora miamense. Yo tenía que coger el radio de mi abuela, subirme a la azotea de la casa para buscar una buena ubicación, y casi siempre a la hora de la novela –digamos entre ocho y treinta y nueve de la noche— era cuando entraba como un cañón la voz de Felo diciendo una que otra vez: “Cierre del tercer inning… Están ganando los Marlins”.

Lo que tenía que pasar era toda una travesía, pero valía la pena escuchar las jocosidades de Felo, cubano y conocedor de béisbol del micrófono a los pies. Siempre una sonrisa, siempre un dicharacho, siempre respetando a sus oyentes. Felo hacía que todo el que escuchaba el juego se quedara de principio a fin –aunque no tuve mucha suerte, pues no podía escuchar los partidos todos los días—. Incluso, en aquellos juegos en que los Marlins jamás parecían ganar, “El Gran Felo” te dejaba a la expectativa, una y otra vez.

Cuando de una vez pensabas despedirte, venía un hit, una base robada –casi siempre de Juan Pierre en aquel sensacional equipo de los Marlins de 2003—, y la llama de la esperanza se encendía, imagino que no solo para mí. Lamentablemente, el radio que tenía mi abuela vio su final cuando se cayó de la mesa, y entonces no pude escuchar en buen rato a Felo y al “Guajiro Peña”, en aquellas tertulias nocturnas que a mí me tocaba degustarlas bajo la negra noche sentado en la azotea de mi casa.

Sin embargo, en el mejor instante de aquellos Marlins de 2003, que tenían como manager a Jim Leyland, ganador reciente del IV Clásico Mundial de béisbol 2017 con Estados Unidos, no pude saber más nada de la temporada, y me perdí todas aquellas grandes emociones. En Cuba era muy difícil encontrarse con estadísticas, informaciones y detalles sobre la MLB, algo que por mucho tiempo era una total ilegalidad.

Dos años después, gracias a un vecino mío, Jorgito, profesor de karate para aficionados del barrio, pude ver esos juegos donde los peces hicieron historia ganándole a los Yankees en una extraordinaria y recordada Serie Mundial. Yo veía los juegos en el video Betamax, y aunque la cinta tenía sus desperfectos, pude revivir parte de las hazañas concretadas por Josh Beckett en aquél juego 6.



Cuando los Marlins estaban a solo tres outs de ganar su segunda Serie Mundial desde 1997 –en esa ocasión frente a los Indios de Cleveland—, aunque estaba viendo el desafío narrado por la grabación de la cadena televisiva Fox Sport en inglés, de mi mente no podía borrarse el: “Están ganando los Marlins” … Eso era lo único que pensaba en el instante donde Beckett tocaba a Jorge Posada cerca de la inicial, para el out final del juego, que llevó a aquellos Marlins a tocar el cielo del béisbol de las Grandes Ligas.

¿Que Felo Ramírez a muerto? Eso es imposible… Felo vive en nuestros oídos entre bolas y strikes, y en el corazón de nuestro amor por el béisbol, que funciona algo así como el home plate. Difícilmente su voz sea olvidada, no solo para los cubanos que viven hoy día en Miami o Estados Unidos, sino para todos, incluyendo muchos de los que estamos aquí, en la isla. Eso sí: Me quedé con el deseo de darle un apretón de manos, o de escucharlo narrar con el equipo Cuba –ese pasó de sueño a frustración—, que al final no es de más nadie, sino del pueblo aficionado al pasatiempo mayor en nuestro archipiélago.

Felo, tu legado es eterno desde el mismo instante en que narraste el primer pitcheo, por tu profesionalidad, tu entrega en el trabajo por más de medio siglo, y por tus principios. Todos tus años dedicados a la narración, no solo han sido parte especial en el sentir de los seguidores de la pelota, pues también, esa pasión que nos transmitiste queda guardada en un lugar donde solo se recuerdan a los verdaderos inmortales del béisbol.

Paz a tus restos, y vida eterna a tu dedicada obra maestra de tantos años, donde entraste a tantos hogares con respeto, pasión y sencillez.

¡Jamás te olvidaremos!… ¡Están ganando los Marlins!